Edades Media y Moderna

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Figura 1: Este relieve se encuentra en el pilar de la entrada central de la catedral de Notre-Dame de París. Según Fulcanello, es una Alegoría de la Alquimia.

El origen de la alquimía (fig. 1) en el siglo III parace arrancar en la unión de la práctica de los trabajadores del metal en Egipto con la teorías que se había ideado acerca de la materia, las que fundamentalmente, eran aristotélicas, basadas en los cuatro elementos determinados por las cuatro cualidades primarias: caliente, frío, seco y húmedo.

El aislamiento intelectual en que se encontró la cristiandad occidental a partir del siglo IV hacía casi imposible aportar contribuciones originales a los conomientos del “Universo Material”, pero sin embargo, se pudieron conservar la colección de hechos y las interpretaciones que habían logrado los enciclopedistas por la aparición de los Monasterios  con sus escuelas anexas. En los monasterios se exigía labor manual para conservar la salud y cultivaban la forja. En todos los pueblos teutónicos el forjador se le tenía en gran estima y sus productos eran necesarios para la ornamentación, la agricultura y los usos domésticos. Las navajas pequeñas eran parte esencial del equipo personal y se han encontrado en las tumbas de hombre, mujeres e incluso de niños.

Las casas benedictinas, que se extendieron por occidente después de la fundación de Montecassino en el 529, por San Benito (fig. 2), intensificaron las actividades metalúrgicas, especialemnte desde que se estableció en sus reglas que tenían que vivir con el trabajo de sus manos. Posteriormente, los del Císter iniciaron en Chartreus (Francia), en el siglo XI, la fabricación de hierro y acero.

Figura 2: San Benedicto (Nursia, 480Montecasino, 21 de marzo de 547)

Durante la Edad Media, el mayor avance en el trabajo de los metales se consiguió con el hierro. San Isidoro; en sus “Etimologías”, dice “ningún otro cuerpo hay que tenga sus elementos tan duros y fríos (unidos) como el hierro”.

En el siglo VIII se llevó el procedimiento de la forja española a otros países, y los téncicos metalúrgico españoles eran muy solicitados. Sin embargo, sólo hacia el siglo IX se dan detalles en documentos de la producción del hierro, y a partir de esa época se extienden por el país los conocimientos y la prácica de las forjas, legislándose para confirmar sus antiguos usos, derechos y construmbre, con el fin de proteger la industria metalúrgica.

Desde el siglo V al XVIII, España preparó grandes cantidades, relativamente, de hierro y acero de gran calidad, y su procedimiento fue el origen del método empleado por los suecos, grandes metalurgos, para obtener su famoso hierro.

Thomas Fuller (fig. 3), en su libro póstumo “Worthies of Enlgand” (1662), escribió “Algunos hacer observar que Dios dividió las ventajas de las armas entre España e Inglaterra: su acero hacía las mejores espadas, nuestro hierro, los cañones más útiles.”

Figura 3: Thomas Fuller.

La realidad de esa frase es que España superaba en el esfuerzo y genio individual, y así ocurría en el trabajo del hierro y del acero, e Inglaterra empezaba a dominar la técnica con los cañones que fabricaba.

En el siglo XIII el hierro se trabajaba en mucho lugares de Europa. Hacia el año 700 se inició en Bélgica la industria de los calvos.

El primer impulso organizado y sistemático de construcción y de trabajo lo recibió la Metalurgia en Alemania. A partir del siglo X, con el advenimiento en 962 del Sacro Imperio Romano Germánico (fig. 4), las ciencias, las artes y la industria manifestaron totalmente la influencia germánica.

Figura 4: Sacro Imperio Romano Germánico en el Siglo X

Este advenimiento está vinculado con los reyes alemanes, cuyos emperadores tenían tres coronas: la de plata, que recibían en Aquisgrán por la Germanía; la de hierro, por Italia, que tomaban en Monza, cerca de Milán; y la de Oro (fig. 5) por el imperio que ceñian en Roma, no pudiéndose llamar emperadores hasta haber recibido las tres coronas.

Figura 5: Corona de Oro del Sacro Imperio Romano Germánico

En este perido, propaga Alemania sus experiencias científicas por Europa, realizadas por magníficos maestros en la extracción y fabricación de potentes elementos, a partir del hierro y del acero, que sustituyen al bronce, y se investiga en los sistemas de fundición aplicados a las bellas artes, y en la preparación de aleaciones, conocimeintos que se extienden por Francia y por Italia principalmente. En el Siglo de Oro germano (1024 – 1125) se produce un floreciente progreso por el apoyo prestado a las industrias, que llega a su apogeo con Federico II, al que los historiadores comparan con Alfonso X, el Sabio de Castilla.

Las influencias germana abarca a toda Europa, y se desplaza a Oriente, propagando la civilizacion cuando las industrias del metal consiguen extender sus producots a las armas, las artes y el orden monumental. Las virtudes exigidas por aquel gran monarcar a todo funcionario y fabricante eran trabajo y honradez, y así consiguió formar un gran ejército y un gran pueblo.

Al aparecer el Renacimiento en Florencia, en la mitad del siglo XV, es en Alemania donde más pronto se adapta la metalurgia aplicada ala estatuaria, y allí se inicia el trabajo en el horno de bizcochar, en el que se cuecen los moldes del picadí sobre los positivos de cera, consiguiendo figuras con espesores de medio centímetro, y con ello se aligeró notablemente el peso de los objetos de fundición, obtenidos hasta entonces en moldes de arena.

El picardí fue ensayado en el siglo XVI y perfeccionado en el XVII. Con arcilla cocida y molturada, mezclada con escayola de alabastro, se hacían los negativos o moldes, extendiendo la masa sobre las formas de cera hasta formar un solo cuerpo, el que después se calentaba hasta los 200 ºC en el horno de bizcochar durante más de doce horas para derretir la cera y dejar su huevo al bronce líquido, reproduciéndose la figura con tal fidelidad, que recoge hasta las huellas dactilares del propio escultor.

Los pueblos alemanes fueron los primeros que sustituyen el bronce por el latón con gran fortuna, pues se consigue un patinado en las figuras parecido al del oro viejo. Así mismo sustituyeron los moldes de maderas duras para la fundición a la arena mezclada con polvo de carbón, por todo tipo de maderas pintadas de minio en las aplicaicones del hierro y del acero en maquinaria y en todas las clases y usos de fundición.

Los avances más sobresalientes en el trabajo del hierro durante la Edad Media fueron consecuencia de la utilización de hornos más eficaces que proporcionaban temperaturas más elevadas para permitir la fusión del metal. El principal combustible, tanto en los tiempos clásicos como en el medievo, fue el carbón vegetal, y hasta el siglo XIV el hierro se obtenía en una sola operación.

A finales del siglo XII se extraía carbón mineral en Newcastle y en Escocia, y a finales del siglo XIII en la mayoría de los campos carboníferos de Europa; pero hasta el siglo XVII no se intrudijo el método del carbón mineral en el trabajo del hierro. En la Edad Media el principal uso industrial del carbón mineral era para calcinar la piedra caliza.

Hacia el siglo XVIII los bosques de Europa sufrieron el azote de la producción del carbón vegetal para atender las necesidades, siemore crecientes, de la metalurgia, con el fin de satisfacer la demanda de espadas, armaduras, clavos y herraduras, arados, llantas de ruedas, campanas y cañones.

Las mejoras consguidas en los hornos de la Edad Media no fueron por disponer de mejor combustible, sino por la introducción de mecniamos para producir aire soplado. Antes del siglo XIV, en España e Italia se había perfeccionado el método de solpado con la introducción en el horno de aire a presión procedente de un salto de agua. Los hornos con aire soplado aparecieron en la región de Lieja en 1340, y rápidamente se extendieron al bajo Rhin, Sussex y Suecia. La fundición  obtenida en estos horno se utilizó para el moldeo hasta 1750, o se refinaba para obtener acero por el procedimiento del hogar bajo. Desde 1750 a 1850 se implanteron los hornos altos modernos y se consiguieron grandes mejoras en la fabricación del acero por los procesos del acero al crisol (1750) y el del pudelado (1830 – 1840), consistente éste en la oxidación de la fundición líquida por el aire en un horno de reverbero y actuación del martillopilón para quitar las escorias.

En la Edad Media se extraía plomo, plata, oro, estño y cobre en varias partes de Europa. A partir de la época de Augusto, el cinc aparece en objetos de aleaciones de cobre en la proporción del 10 al 20 %, que es lo bastantes importante para considerarla como intencionada.

Las aleaciones de cobre se fabricaban despues de la caída del Imperio Romano, en particular en el valle de Mosa. El alambre de aleación de cobre y cinc se inventó en el siglo XI. Nüremberg debió ser en el siglo XII un centro importante en la fabricación de obtejos de latón. En el siglo XIV la industria del la´ton estaba bien establecida, principalmente en Alemania y los Países Bajos.

A mediados del siglo XVI, la industria del la´ton se introdujo en Inglaterra. Después de esa época, la presencia del cinc en las aleaciones coladas es muy frecuente.

El cinc se ha caracterizado bien a mediados del siglo XVI, pero no se produjo industrialmente hasta después del siglo XVIII, que se contruyó una fábrica de cinc en Bristol.

Hasta finales del siglo XVIII, el latón se preparaba tostanto la calamina (Carbonato), y por reducción posterior con carbón vegetal en presencia de cobre. En Francia, en el siglo XVIII se extendió la industria del latón.

La necesidad de disponer de un producto metalúrgico de composición exacta para la fundición de campanas y cañones exigió el desarrollo de ensayos, que establecieron los fundamentos de la química cuantitativa. Los ensayos familiarizaron a los metalurgos con el uso de la balanza y condujeron también al desarrollo de otras ramas especializadas de la química, de las que una de las más importantes fue la producción de ácidos minerales.

La primera explicación europea de la función de campanas la dio a comienzos del siglo XII Theophilus, el presbítero (fig. 6) , y la destreza adquirida en el centro de Europa en la fundición del bronce y del latón se extendió rápidamente y se produjeron obras monumentales en los siglos XIII y XIV. Las grandes campanas de bronce se empezaron a hacer en el siglo XIII y en el siglo XIV las había ya en gran número.

Figura 6: Theophilus, el presbítero

A finales del siglo XIV las armas de fuego constituían ya un arma de combate; el primer documento conocido de la existencia de cañones estñá en el “Anuario de la Ciudad de Gante” (1313). Los primeros cañones de Occidente se hicieron de hierro; pero poco después se fundieron con bronce, muy parecido al empleado para campanas, con frecuencia por el mismo fundidor. Se dice que los primeros cañones de bronce los hicieron los florentinos en 1326, y cuatro cañones hechos de este metal los usaron los ingleses en el ataque de la ciudad francesa de Crécy, en 1346. Leonardo da Vinci creó muchos tipos de cañones de bronce, y este metal se empleó hasta el desarrollo de cañones de acero. Los principales centros de fabricación de cañones fueron Flandes, Alemania y en menor extensión, Inglaterra.

Un gran avance en la fabricación de cañones se logró en los comienzos del siglo XVI con la intruducción de un método de taladrar cañones de hierro o bronce fundidos, con lo que se consiguió un acabado exacto. Este período en la historia de los cañones duró hasta el siglo XIX.

El empleo de tubos de fundición para los servicios sanitarios, abstecimiento de agua y gas y operaciones industriales, fue casi inmediato al desarrollo del cañón. En Alemania, en 1455, los tubos de fundición se utilizaron en el sistema de agua de Dillenberg.

La Edad Media, a pesar de no distinguirse por su progreso, estuvo imbuida de una filosofía que dió unidad y significado a la vida. Las Universidadeds emprendieron con amplia visión la consideración de las cosas, incluso la metalurgia. Esa orientación reportó beneficios en fistintos sentidos: por ejemplo, antes la advertencia de la necesidad de conservar bosques que producían carbón vegetal para las fundiciones, en Inglaterra se adoptó una política eficaz y se promulgaron leyes en 1543 y 1558 para la tala de bosques que evitó los grandes perjuicios que han sufrido otras naciones.

Las personalidades que aceptaron la alquimia fueron San Alberto Magno, Rogelio Bacon, Arnaldo de Villanueva y Raimundo Lulio. El primero puede decirse que fue el más importante de los alquimistas. Particularmente por predominar en la Edad Media la misteriosa ciencia de la alquimia que pretendía transformar los metales corrientes en el metal más preciado, el oro, se pusieron de manifiesto muchas propiedades químicas nuevas de los metales conocidos, principalmente debido al descubrimiento de los ácidos minerales fuertes por los árabes en el siglo VIII, pero en toda la larga época alquimista, que duró más de un milenio, la metalurgia avanzó poco y sólo se descubrieron el arsénico, por Alberto Magno, en el siglo XIII; el antimonio, por Basilio Valentino, en el siglo XV, y el bismuto, que se obtuvo en Alemania al comienzo del siglo XV. En 1280 Alberto Magno designó primeramente al cinc por su nombre.

Figura 7: De izquierda a derecha, de arriba hacia abajo se encuentras los primeros alquimistas de la Edad Media: San Alberto Magno, Rogelio Bacon, Arnaldo de Villanueva y Raimundo Lulio.

Uno de los mayores avances en la historia de la fabricación del hierro ocurrió, como ya se ha anticipado, en los comienzos del siglo XIV, cuando se descubrió la menra de producir hierro líquido que pudiera ser moldeado directamrnte en formas variadas. El hierro colado era conocido y descrito por Plinio (año 77 d.c.), pero el arte de hacerlo se perdió hasta el siglo XII. Se construyeron, de 1323 a 1340, junto al Rhin hornos más altos, con espacio para más combustible y se utilizó corriente de aire más intensa, con lo que se obtuvo salor suficiente para fundir completamente el hierro. Esto contribuyó mucho a la extensión de la técnica metalúrgica en Alemania, y Rodolfo de Nuremberg aplicó las norias al estirado del alambre.

Estos hornos, ideados en Europa, se introdujeron en Inglaterra algo después y fueron los precursores del horno alto moderno. La primera noticia de la existencia de un horno alto en Kimberworth (cerca de Sheffield) data de 1589, y la cuchillería queda ya establecida en Sheffield en el año 1595. Desde el principio del siglo XVII (alrededor de 1620) se prepara la fundición de hierro líquida en el horno alto con carbón mineral, y al poderse separar con facilidad el metal de la escoria se consigue obtener masas líquidas homogéneas. EL cocque se emplea para hacer fundicion desde 1709-1710.

Además de adaptar a finales del siglo XIII la rueda de agua para impulsar los fuelles de la forja, en el siglo XIV se aplicó el movimiento rotatorio de aquellas a los martillos de forja. En ese tiempo la misma rueda de agua y las ruedas impulsadas por la caballería se utilizaron para mover piedras de afilar, bombas en las minas y aparatos para el laminado de hierro.

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2 comentarios (+add yours?)

  1. gomeliada marilyn españa
    Oct 30, 2013 @ 21:55:31

    que es muy bueno

    Responder

  2. valeria grisales correa
    Oct 30, 2013 @ 22:03:44

    es una de las cosas mas buenas

    Responder

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